martes, 9 de noviembre de 2010

Tu Llegada.

Estaba sentada, sola, bajo aquel poste.
Su luz la rodeaba tal cual estuviera inmersa dentro de una enorme gelatina de naranja.

Estaba esperándolo.

Otra vez.

Llevaba mas de media hora sentada en aquel lugar, en esa noche fría de primavera, la cual él eligió.

De repente cerró sus ojos y a q u e l olor la invadió por completo (Ese peculiar olor el cual solo su piel podía tener. Olor que ella llevaba impregnado en las entrañas de su ser y no dudaría en reconocer aunque fuera a cien kilómetros a la redonda)
Entró por su nariz, su boca, sus oidos, su ombligo, sus uñas, sus ojos incluso por cada diminuto poro y la estremeció de golpe. Ella sintió desvanecerse pero en realidad, simplemente, era el amor lo que la cubría, ya que su amado había llegado por su espalda, tapandole los ojos y susurrando un te amo que la hizo llegar el infinito caminando lentamente y volviendo de la misma forma, minutos después solo para asegurarse de qe aquellas palabras eran ciertas.

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